15 de octubre de 2016

Juegos de mesa: Puerto Rico



Y cambiamos de tema. Estos días de verano he tenido algunas tardes de juego, con juegos que ya he jugado y alguno que otro nuevo. 




Hoy voy a hablar del Puerto Rico, un clásico de los juegos de mesa actuales, un juego con una mecánica que ha dado lugar a otros posteriores como el Santiago de Cuba. El juego está ambientado en la época de la colonización española de la isla y los jugadores representan a ricos terratenientes que buscan prosperar por encima del resto.



Se coloca el tablero central y a cada jugador se le da un tablero que representa sus solares en  la ciudad de San Juan y sus tierras a las afueras. También se colocará los pequeños tableros de comercio, del barco de colonos y los tres tableros de barcos mercantes, además de las pilas de tierras de cultivo y canteras y las fichas de los 7 personajes con los que trataremos. Por último sobre el tablero central se colocan los edificios que se podrán construir a lo largo del juego.




Dependiendo del número de jugadores (de 2 a 5) en la reserva se colocan un grupo de colonos (en la primera edición eran esclavos africanos, que aunque históricamente fuera cierto, hoy por hoy es políticamente incorrecto) y unos puntos de victoria. Se selecciona al azar el jugador inicial (llamado Gobernador de la isla). Cada jugador recibe tres monedas, un colono y, dependiendo del orden de inicio, unos edificios o plantaciones específicos.



Al inicio de la ronda, el Gobernador elige uno de los personajes, haciendo lo que éste permita más la habilidad especial. El resto de jugadores, por orden, van realizando lo que ese personaje permita. Cuando el último jugador ha hecho su acción, es el momento en el que el segundo jugador elija otro de los personajes, realizando la acción y la acción especial que dicho personaje permita, mientras que el resto de jugadores realizan la acción. Y así hasta que todos los jugadores han elegido un personaje y el resto han completado sus acciones. Al acabar la ronda, se vuelven a colocar las fichas de personaje y se pone una moneda a cada personaje no usado (una manera de incentivar ciertos personajes).



Los personajes son los siguientes:

- El alcalde. Cada jugador, por orden, va cogiendo un colono del barco de colonos hasta agotarlos. Además, el jugador que lo ha seleccionado recibe un colono más de la reserva. En esta fase todo el mundo puede recolocar colonos de su tablero. Una vez terminado se vuelve a recargar el barco de colonos

- El colonizador. Cada jugador puede coger un campo de cultivo de la pila y colocarlo en un hueco libre de su tablero. El jugador que lo ha seleccionado puede cambiar el campo de cultivo por una cantera. Todos los cultivos no seleccionados de la pila se descartan.

- El constructor. Cada jugador puede comprar un edificio de los disponibles en el tablero central y colocarlo en uno de sus solares. Al jugador que lo ha seleccionado le cuesta menos un edificio.

- El capataz. Cada jugador recibe tantas mercancías como puede producir (es decir que necesita un campo de cultivo de un recurso más una fábrica de ese recurso y que ambas tengan colonos trabajando). El jugador que lo ha seleccionado recibe un recurso extra.

- El mercader. Cada jugador pone a vender un recurso en el tablero de mercado. Cada recurso cuesta un dinero y solo puede haber un tipo de recurso a la vez. Además es obligatorio poner recurso si se tiene y el mercado no se vacía hasta que no se llenen todos los cuadros. El jugador que lo ha seleccionado recibe aun moneda extra.

- El capitán. Cada jugador debe (si puede) cargar los barcos con sus recursos. Hay solo 3 barcos y cada barco solo puede llevar un tipo de recurso. Cada barco, solo se vacía cuando sus bodegas se llenen. Cada recurso cargado es 1 punto de victoria. El jugador que lo ha seleccionado recibe un punto de vitoria adicional. Además, cada jugador pierde todos los demás recursos que tiene almacenados excepto uno (es lo que tienen los productos perecederos).

- El buscador de oro. Solo afecta al jugador que lo ha seleccionado, dándole una moneda extra.




El juego se acaba cuando no quedan más puntos de victoria en la reserva, o no quedan más colonos para llenar el barco, o alguien llena todos los solares de San Juan. Una vez acabado todo el mundo cuenta los puntos de victoria acumulados, más 1 punto por cada 3 recursos guardados, más los puntos que cuesta cada edificio y más los puntos extra que dan algunos edificios (siempre y cuando tenga un colono trabajando en él). Y como siempre gana quien más puntos de victoria saca.

Como veis, para ser un juego de recursos no es muy complejo. Una vez cogida la mecánica el juego es dinámico y ágil. Se puede planear una gran cantidad de estrategias para llegar al mismo final conseguir la mayor cantidad de puntos de victoria, porque son limitados. También hay que proveer que personajes pueden coger los otros jugadores para elegir el tuyo en esa ronda, que te puede beneficiar a ti y perjudicar al resto, o que recursos recolectan los demás. 




Inconvenientes: muchas fichas, marcadores y tableros que hacen que se tarde en montar y desmontar. También es un juego que al principio de una partida cuesta arrancar y puede llegar a ser exasperante y darte la sensación de que no avanzas, al principio haces pequeñas acciones para realizar tu estrategia, solo cerca del final es cuando los jugadores consiguen recursos y dinero para conseguir hacer acciones más complejas.



Es un juego, que junto a algunos nombres como el Colonos de Catan o el Viajeros al Tren, no deben faltar en una bueno ludoteca.

2 comentarios:

  1. Nunca lo he probado!

    Pero viendo tu recomendación... no tardaré

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    Respuestas
    1. Esta genial, es un clasico de las ludotecas, pero a lo mejor ahora es mas complicado de ver, porque por su edad puede ser un juego descatalogado o en vias de estarlo.

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